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Sunday, December 16, 2007

La lesbiana-varoncito


¡Todo un tema!

Yo no voy a escribir este post sobre la mujer masculina en general sino, específicamente, de la lesbiana con ademanes masculinos y mente de varón. Es decir, la que llaman butch, soft butch, marimacho, camionera, etc. La que, cuando va en pareja, la gente común dice "ésta es la hombrecito y ésta la mujercita".

Primero que nada, siento importantísimo aclarar que hay una diferencia ENORME entre masculino y vulgar. Una de las cosas que más me molestan, cuando se menciona con desagrado sobre las mujeres varoniles, es que se generalice que son vulgares, obesas, descuidadas, ordinarias, mujeriegas. Creo que masculino no es igual a corriente, sea hombre o sea mujer. Al igual que femenino no equivale a elegancia, sutilidad y refinamiento. Conozco infinidad de lesbianas, bisexuales y heterosexuales femme que son morbosas, groseras, desaseadas, bruscas, etc. y eso no las hace masculinas. De igual manera conozco muchas lesbianas machito que cuidan su apariencia, son cordiales y amables sin, por eso, resultar ni remotamente femeninas.

Bueno, aclarado esto, prosigo. Yo voy a hablar de la lesbiana que a mí me pone nerviosa, la que veo y quiero su atención. La que me produce admiración y ganas de seducir. ¿Por qué?... porque es la que a mí me gusta. Tengo mis amigas femeninas y me encanta ir a tomar café con ellas y cantar en los kareokes y hablar de la ropa Victoria Secret. Es decir, son mis comadres, pero no me hacen ni cosquillas, muy al contrario, siento competencia. Esto es instintivo, visceral. Se trata de una reacción que nada tiene que ver con mi voluntad sino con mi naturaleza. Simplemente, dice el dicho "hay un roto para un descosido" o "cada oveja con su pareja". Qué bueno que haya a quienes les gustan los chinitos, si no, sería muy triste que los chinitos se quedaran sin cojer. JAJAJA. ¿Si me explico?.
...

La lesbiana masculina también es la que ama, protege, somete y adora... la que se cuida, mejora, tiene metas y vanidad... es la que no necesita demostrar a los cuatro vientos que es muy macho, pero que tiene a su pareja satisfecha más de la cuenta... la que da un servicio a la sociedad y la que es importantísima en la vida de muchas personas y muchas causas. O sea, la que es mucho más que sólo una marimachita más en el mundo. Es hermana, ejemplo, líder, artista, empresaria, deportista, parte de un equipo de trabajo, madre-padre, creadora, proveedora... la que camina lo incaminable por el amor, la que aguanta lo inaguantable por un sentimiento, la que entrega la vida y su devoción por lo que ama... es la amiga que soñaste, la hija que necesitabas, la lección de tu vida, la autora que te cambió la cabeza, la amante que en tu p*** vida imaginaste existiera... la que, con su mano, tapó tu boca para protegerte, giró tu cara de un manotazo para sacudirte del error, revolvió el azúcar de tu café y taladró tu entrepierna.

Y, ¿por qué digo esto último en segunda persona?... para crear una imagen que provoque tu respeto hacia ellas. Lo cual no sé si conseguiré a corto plazo, pero sé que una semilla contiene un bosque en potencia.

Es todo.

Friday, November 30, 2007

Suele pasar


El hombre heterosexual, ¡vaya espécimen!. Mi experiencia en las reacciones que han tenido al mencionar mi orientación sexual se resume en dos:

a) Poco menos que bailar la danza de la lluvia al enterarse. Supongo que no todos, pero los que yo he conocido si. Tú dices: "soy bisexual" y ellos escuchan: "cama de tres". El 99% de este tipo de hombre han recibido su educación lésbica en la pornografía, donde la intimidad entre dos mujeres dista mucho de ser lésbica, y así ellos juran que lesbianas teniendo sexo es igual a dos chicas en la cama que sueñan con su pirulín.

b) Sentir una especie de castración o impotencia, ¿cómo es posible que una mujer pueda ser sexualmente feliz SIN un hombre (es decir, sin una verga)?. Y comienza la lucha, no falla, comienzan a sondear si es que tuve "malas" experiencias con hombres. Yo respondo que no, que muy al contrario la he pasado divino con un hombre, como la he pasado fenomenal con una mujer. Es, sencillamente, graciosísimo cómo se esfuerzan por convencerme que si le permitiera, él me haría cambiar de opinión. Me lo asegura, sufriendo el hombre porque puedo prescindir de un falo para estar satisfecha.

...

Ahora, yo me pregunto. ¿Quién ha dicho que estar con una mujer necesariamente implica que no hay un buen pene?, y ¿quién dijo que estar con un hombre garantiza que lo tenga?. Y no me refiero a dimensiones y centímetros, ni tampoco al eterno saberlo usar.

Mucha gente piensa o cree que estar íntimamente con un hombre o con una mujer es muy diferente. Yo he estado en pareja por años con un hombre y también he estado en pareja por años con una mujer. Mi experiencia es que es lo mismo. Claro que cada persona es diferente, pero eso no es porque sea hombre o mujer, sino por ser otra persona, nadamás.

El proceso es igual, me enamoro, me entrego, hay ajustes, hay desajustes, hay noches de pasión y las hay de hablar, hay peleas, desencuentros, reconciliaciones y aciertos. "Si, si"- me dice alguien- "pero pero en la cama, en la cama debe ser muy diferente". No, no para mí. Yo hago exactamente lo mismo que hago con un hombre cuando estoy con una mujer. No entro en detalles porque no pretendo que esto sea una narración de mi forma particular de ser, yo pretendo que esto sea un poquito de luz para dismitificar la ternura, violines y ausencia de posesión o agresividad en la relación sexual entre dos mujeres.

Dulzura o fuerza nada tiene que ver con estar con un hombre o con una mujer.
Actitudes machistas o feministas nada tienen que ver con estar con un hombre o con una mujer.
Roles o reacciones, gustos o quién hace qué, nada tiene que ver con estar con un hombre o con una mujer.

Pero, como se menciona en el post anterior, hay rasgos, maneras o porte que atraen a unas o unos, mientras que a alguien más pueden resultarle indiferente. No que sea rechazo, simplemente, que no le mueven ni una hormona.

Qué bueno que hay 31 sabores en la heladería de a la vuelta, pero a mí, chocolate.

Tuesday, November 6, 2007

gusto y atracción

Yo solía asistir a un evento social de lesbianas que se juntaban los martes por dos horas y se hacían charlas de temas variados. Habíamos unas pocas bisexuales, la inmensa mayoría eran lesbianas. A estas reuniones le llaman chat groups y, por lo general, al inicio de cada sesión se leían las reglas de conducta y luego se abría el foro a que las mismas participantes sugiriéramos temas a conversar ese día y entonces decidíamos el orden de preferencia en los temas a tocar. Yo casi siempre he disfrutado y aprendido mucho en estos convivios.

Muchas veces salió el tema de la bisexualidad y UYYY, madre mía, ¡qué apasionamiento!, algunas crucificaban, otras opinaban, otras condenaban, otras desacreditaban, otras defendían, pero, en general, ése y el tema de religión WOW, se volvía candente. Y, lo que suponía que era un espacio de discusión se convertía en un debate. Algunas enrojecían de furia hablando pero bueno, en realidad, no es de estas ocasiones del las que trataré aquí hoy.

En una ocasión, al inicio de uno de estos encuentros, una chica con imagen punk dijo con agobio "yo quiero hablar de la ridiculez de las parejas butch-femme" y casi sin dar espacio a que la facilitadora del grupo apuntara este tema como una de las propuestas continuó "estoy HARTA de que sigamos imitando a las parejas heterosexuales, butch-femme, el machito y la mujercita. Una coje, la otra se deja cojer, una la protege y la otra la atiende....." esto haciendo gestos ridiculizando la escena y con real asco. Otra la secundó y dijo "yo estoy harta de que las butch me acosen y las femme ni se me acerquen, yo soy femenina pero ME GUSTA LE MUJER FE-ME-NI-NA". Otra chica un poco andrógina dijo "la mujer butch es butch por como viste, porque una vez en la cama y desnuda es tan mujer como cualquiera. La masculinidad se la da la ropa únicamente".

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Dice el dicho que cada quien habla según como le fue en la fiesta. Yo puedo decir que aprecio la autenticidad. No me gusta cuando una chica masculina se esfuerza por ser femenina, esto lo vi dolorosamente con una excompañera de la escuela, en la universidad. Ella era cristiana, marcadamente masculina y notoriamente lesbiana (a mi parecer). Ella decía aleluya y amén continuamente y vestía con falda y rosa pálido absolutamente todos los días. Sin embargo, nada le atenuaba lo evidente.

También conozco lo opuesto, las que no son taaan machitos y están presumiendo más de la cuenta jajaja. Están queriendo atraer a alguna chica que gusta de las butch y en vez de verse andróginas natural, más parece un acto de convencimiento afianzando cada minuto su virilidad. Esto lo he vivido muy de cerca y, al menos a mi parecer, no resulta efectivo ese plan de acción.

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Pero bueno, creo que decir butch, soft butch, andrógina, neutra, light femme o femme... es aplicable a cualquier mujer muy independientemente de su orientación sexual y que, al final, se trata de aprender a conocerse una misma, amarse y descubrir qué nos gusta, qué nos atrae de otra persona y no romperse tanto la cabeza. Si algo me gusta, me gusta. Si algo no me gusta pues... ¿no?

Monday, October 29, 2007

Contra viento y marea

¿Te imaginas a una bisexual diciendo "nosotras"?

Una bisexual enfrentando lo inesperado, lo predecible, lo ridículo, lo grandioso, lo sagrado.

Hasta el día de hoy no he conocido una bisexual que su primera relación haya sido con una mujer. Por sentir sincera atracción hacia el sexo masculino, la mayoría de las bisexuales seguimos un curso "natural" en gustar de tal o cual niño y que en las primeras fantasías de romance y estabilidad, el personaje seductor tenía carita de varón. Todo en la sociedad fortalece la inclinación hacia relación hombre-mujer, por lo que el descubrimiento de tener la capacidad de amar (como pareja) a una mujer, es algo que despierta con gran lentitud. Al menos, así fue para mí.

El despertar sexual que acompaña a la adolescencia es doblemente difícil para las chicas lesbianas porque ellas atraviezan todos los cambios hormonales, psicológicos y emocionales que cualquier adolescente ha de sacar adelante, más la terrible carga de culpa y vergüenza que la mayoría de las personas depositan en sus corazoncitos y sus mentes, con frases tales como: antinatural, abominable, asqueroso, torta, tortillera, endemoniada, mala influencia, pervertida, y un laaaaaargo etcétera son rechazos y etiquetas que las bisexuales también enfrentamos, en el instante mismo que decidimos caminar de la mano de una endemoniada, DIGOOO, de una lesbiana. Sin embargo, esto generalmente ocurre cuando la adolescencia ya pasó y se es una mujer hecha y derecha. La edad hace más difícil doblegar a un espíritu con toda esta carga, además, la pareja (por lo general lesbiana) tiene ya la coraza muy gruesa y sabe proteger y protegerse de los ataques externos.

Las primeras veces que yo sentí atracción por una chica, más bien era admiración. No lo identificaba como atracción y no fue hasta que conocí a la que fue mi primer pareja mujer, que yo vi claramente que yo estaba enamorada. Ya tenía yo 28 años y no tuve el más mínimo problema interior al concientizar lo que estaba sintiendo. Sospeché que iba a haber una tormenta con la familia y las amistades, pero no tuve un revuelo interior de ninguna clase con aceptar y acoger mi propio sentimiento. Ello no significó que no fuera necesario ir poco a poco con el tema intimidad, y no por pudor, sino por romperse tantos esquemas en mis creencias. No saber cómo actuar y ser incapaz de imaginar que existían las mujeres "masculinas" fue algo que hoy hasta me hace reir. Elijo amar mi proceso y lo vivido porque es mi vida.

...bueno, cuelgo este post, pronto otro capítulo.

Friday, October 26, 2007

¿tú crees?

Mucho se dice que las bisexuales somos de cascos ligeros. Es una característica adjudicada a las de mi clan, que he escuchado de parte de la comunidad lésbica más que de ninguna otra.

Yo, en lo personal, canto como los ángeles pero no soy uno. Sin embargo, no tengo cola que me pisen en relación con esta debilidad. Por lo mismo, una de dos: a) O soy una extrañísima excepción a la regla, o b) Se trata de una conducta individual resultado de una desición ante la tentación, y no resultado de una orientación sexual.

Mesura, auto-gobierno, lealtad, honestidad, fidelidad, prudencia... todos estos valores humanos se viven porque se decide practicarlos y se requiere fortaleza interior. Yo puedo decir que, en distintos tiempos, me "pusieron los cuernos", uno era hetero y la otra lesbiana. De inmediato supe que eran bisexuales reprimidos JAJAJAJAJA. No, ya en serio, creo que la "fama" de las bisexuales de ser infieles se debe a tres razones: a) El ser humano tiende a temer lo que no le es familiar, b) Es muy común que en el autodescubrimiento de la identidad sexual, muchas personas se plantean el ser bisexuales antes de descubrir o aceptar ser homosexuales y c) Cuando la infidelidad se da de parte de un hetero o una lesbi, pues sólo se dice que es un "cabrón" o una "cabrona" y ya. Mientras que si la infidelidad se da de parte de una persona bisexual y fue con una persona del otro sexo, pues la infidelidad no fue por ser cabrona, sino por ser bisexual.

Respecto a estos puntos, me extiendo.

¿Si o no nos ha pasado estar junto a personas diferentes a uno y no saber cómo actuar?, sean síndrome down, extranjeros, una persona enana, alguien en silla de ruedas, o una transgénero, etc. Esto también suele ocurrir cuando estamos en lugares que no nos son familiares, a veces en un restaurante fuera de nuestro rango económico, o en una fiesta con personas que no son de nuestra edad, o en un país con una cultura completamente distinta a la acostumbrada, etcccc. De igual manera, la palabra bisexual es muy fuerte. Para alguien que no está acostumbrado a convivir con una o no lo es, esta identidad despierta muchas dudas. Al final se trata más de miedo a no satisfacer las necesidades de la persona bisexual. Nadie queremos sentirnos menos para la persona deseada, por lo que pienso que es una primera reacción muy natural.

Cuando yo he conversado con chicas lesbianas que piensan que las bisexuales somos infieles, casi siempre lo que les hace ruido en la cabeza son cosas simples como el que "extrañemos" estar con un hombre. Que no nos comprometamos al 100% en una relación lésbica porque siempre podemos "safar" de la presión social estando con un hombre. O por creer que lo que nos pasa es que no tenemos las agallas para aceptar la homosexualidad y recurrimos a un hombre para afianzarnos. Y, bueno, no dudo que hayan algunas personas que sientan menos crudo el decir "soy bi" que decir "soy gay" y sus razones (válidas o no) tendrán. Creo que los procesos de cada persona son eso, de cada persona.

Colgaré este post ya. En el próximo hablaré de compromiso en una relación lésbica. Palabras de una bisexual de tantas, es decir, sólo hablo de mi experiencia personal.

Tuesday, October 16, 2007

Alguna vez

¿Bisexual?

¿Qué rayos es eso?... mientras estuve con un hombre nunca pasó por mi cabeza si yo era heterosexual, lo juro. Yo solamente amaba a este hombre y tantán. Años después me enamoré de una chica. Desde ese momento, términos como "tortillera", "bisexual", "buga", "pasiva", "activa", "en el clóset", "fuera del clóset", "activismo", "abominable", "antinatural", "día del orgullo", "minoría", etccc llovieron sobre mi cabeza y, por un tiempo, dejé todo esto completamente fuera de mi vida pues yo sólo amaba a esta mujer y tantán.

Recuerdo que rechacé el término "bisexual" porque, en ese tiempo, lo entendí como el estar envuelta en dos relaciones a la vez (con un hombre y con una mujer). De manera que creí que si estaba con un hombre entonces yo era hetero y si estaba con una mujer yo era lesbiana. Realmente me costó desmenuzar y entender toda esta nueva subcultura .
Fue hasta que llegó a mis manos un libro, un regalo hecho por una heterosexual: "Más que amigas" de Jennifer Quiles. Este libro me ayudó inmensamente. Cuando llegué al capítulo del bisexualismo sentí que la autora, una verdadera genio, describía lo que yo era y entendí mucho sobre mí misma.

No opino que seamos todas iguales ni que yo esté dando voz a lo que es una bisexual. Pero gracias a Jennifer Quiles entendí el por qué había situaciones en las que yo me sentía más cómoda entre chicas heteros y por qué en otras ocasiones me sentía más agusto entre lesbianas. Y es que, al principio y por mucho tiempo, no conocí a ninguna bisexual.
Hoy entiendo la bisexualidad como una naturaleza. Tenemos una sensibilidad muy especial. Ni mejor ni peor, simplemente única y me gusta.